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Como Tú


Como Tú...

Así es mi vida,
piedra,
como tú.

Como tú
piedra pequeña:
como tú,
piedra ligera;
como tú,
canto que ruedas
por las calzadas
y por las veredas;
como tú,
guijarro humilde
de las carreteras;
como tú,
que en días de tormenta
te hundes
en el cieno de la tierra
y luego centelleas
bajo los cascos
y bajo las ruedas;
como tú, que no has servido
para ser ni piedra
de una lonja,
ni piedra de una audiencia,
ni piedra de un palacio,
ni piedra de una iglesia...
como tú, piedra aventurera...
como tú,
que tal vez estás hechas
sólo para una honda...
piedra pequeña
y ligera...

Leon Felipe


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Amarte Así

Amarte Así
Amarte así fue nacer y morir,
nacer a nuevas emociones
morir en el néctar que bebí

Emociones que nunca conocí
que estremecieron mi alma,
que enloquecieron mi sentir.

Presa de profundas pasiones
me olvidé de todo y en ti renací.
En ése cuerpo con olor a hombre,
en ésa piel en la que amanecí.

Temblor de mi piel con tu contacto,
mareos excitantes al fundirme en ti.
Amarte así fue nacer y morir,
en un éxtasis que jamás viví.

Fue locura sin pedir cordura,
fue dejarme llevar por la emoción,
fue caer rendido a tus brazos,
fue morir y renacer a la pasión.
Renacer al sentir los poros de mi piel,
humedecidos con gotas de placer.
Fue permitir que mi corazón latiera
para disminuir sus latidos y ceder.

Desconozco el autor
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Las Alas De Mi Libertad


Las Alas De Mi Libertad


Mi libertad que nació conmigo, en mayo y libre,
sin saber que tenía las alas inmensas,
en el rincón de los prejuicios, la encerraron,
la creyeron de acero y la golpearon,
la creyeron ciega y la eclipsaron,
la sobre-pobre-protegieron.

Y con el tiempo…

Mi libertad creció, con un color camaleón sepia,
mi libertad olía a ropa guardada, naftalina e incienso,
mi libertad era hipócrita, de doble moral y convenida,
mi libertad agonizaba cansada y aburrida.

Quería decirle a mi libertad que era libre, libre de veras,
pero no me oía, estaba medio sorda, castrada y dormida,
en la vieja y húmeda estancia de la esquina de mi vida,
sobre sus blancas alas, tristemente encogida.


Mi libertad tenía las alas grandes, inmensas
pero débiles y rotas…


Mi libertad curó sus alas rotas,
cuando vi de pronto confundida,
que me encontraba a mi misma desnuda, llorosa,
allí, en cuclillas, frente al gran espejo de mi vida,
mirando su gran sombra arrancada de la mía.


Mi libertad la liberé del olvido,
con orgullo, con ilusión, con ternura
y coloreé sus alas inmensas y blancas,
con el dorado ardiente del dolor de mis heridas.


Mi libertad salió un día de su obscuro encierro,
cuando tú y yo, tomados de la mano,
pudimos caminar por distintos senderos,
cuando me amabas pero no era tuya,
sino sorprendida, me sentí por vez primera, mía-mía.


Mi libertad tiene ahora,
el color del oro y del fuego,
el olor de una mañana de Sol,
de pasto húmedo recién cortado.


Mi libertad tiene el sabor del vino añejo,
cuando de verdades la embebo.
Mi libertad mezcla tu perfume y el mío,
cuando nos vamos de paseo.


Mi libertad puede volar suavemente,
como una caricia de tus blancas manos
sobre mis maduros, pequeños pechos,
volar curiosa, estrepitosa y salvaje,
como cuando por las noches nos amamos,
en la intimidad de nuestro lecho.


Mi libertad celebra ahora mis mayos,
tus septiembres, los julios, los octubres,
y cada diciembre, que caminando
sobre la nieve de nuestros años,
al calor de nuestro amor,
tiritando se aproxima.


Mi libertad no la comparto con ninguno,
pues es tan excelsa y tan mía,
que no mira más que con mi mirada,
no late más que de mis latidos,
no respira más que de mi respiro.


Mi libertad tiene más de cinco sentidos,
mi libertad no tiene forma, religión, ni sexo.
Mi libertad no cree en Dios ni en el diablo,
pero toca con sus puntas aladas,
tanto el cielo como el infierno.


Mi libertad viaja de extremo a extremo,
mi libertad si vieja, es joven de espíritu,
mi libertad me espera callada y sumisa,
pero me reclama vehemente y agresiva,
cuando piensa que la olvido.


Mi libertad un día, en el que tenía
las grandes alas heridas y rotas,
alzó vuelo como pudo y me llevó,
en un último intento,
al punto mas lejano de mi extremo
y me hizo tocar con nuestro delirio el cielo.


Desde entonces…
mi libertad,
es libre, dorada de dicha,
blanca de conciencia…
Mi libertad.


A las alas de mi libertad, grandes, inmensas,
y rotas que curaron tu amor y el mío.


Esmeralda Deike

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En Los Silencios De Mi Alma


En Los Silencios De Mi Alma

En los silencios de mi alma...
surgió de pronto un cielo azul,
lleno de hermosas nubes blancas;
que se estremecen con tu luz.
cada vez que respiras...
cada vez que late tu corazón,
te sigo, cegada por tu mundo;
vivo en tí, llena de emoción y sin razón.

Me invades con tu pasión alocada...
dejas en mí, las huellas de tu esencia,
y en los silencios de mi alma se escuchan;
los gritos de mi amor por tí y tu presencia.


Acompañarte en el camino es lo que hago...
quererte es lo unico que pretendo,
adorarte...eso ya hace mucho que lo siento;
amarte con el alma aunque
me queme con tu fuego.


En los silencios de mi alma estás...
pronunciando palabras con besos,
abrazándome a cada hora;
queriéndome como sabes hacerlo.


Tu_caricia
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Desde la Nostalgia

Desde la Nostalgia
A veces conversábamos de las cosas triviales,
yo disfrutaba en silencio de su belleza interior.
El encanto de la cosa no dicha,
el susurro del pensamiento apenas contenido
detrás de un gesto fugaz.
El de decirlo todo con un leve parpadeo
de huidizos y bellísimos ojos.
¡Qué hermoso fue, Dios mío, jugar con los silencios!
Otras caminábamos tomados de la mano
y eramos como uno
compartiendo el letargo del tiempo detenido.
Quizá lo más hermoso pasará por la imaginación.
Quizá lo más hermoso pasará por la imaginación,
el dejarse llevar hacia que nos amáramos
con la complicidad inocente del silencio.
El suplía dulcemente a la palabra,
vana en esos instantes.
¿Cómo traducir lo que se siente
cuando una mano se encuentra con la otra?
Ahora la recuerdo...Lejos...Ausente.
Su palidez...aquella caricia que quedó pendiente.
Y aunque fuera hermoso amar en silencio,
a veces la evoco, no se porqué... Con una lágrima...
Y le digo a las sombras lo que debí decirle a ella.
Desconozco el autor